Art 9 FORMACIÓN PARA LA RECONSTRUCCIÓN DE LA SOCIEDAD HUMANA

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Art 9 FORMACIÓN PARA LA RECONSTRUCCIÓN DE LA SOCIEDAD HUMANA

Mensaje por Alfredo Aguilar el Mar Ago 13, 2013 9:01 pm


Art 9 FORMACIÓN PARA LA RECONSTRUCCIÓN DE LA SOCIEDAD HUMANA
Carlos Marx- F.Engels
Alfredo Aguilar
Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Así comienza el manifiesto de 1.848, del filósofo que puso sobre el tapete público la lucha de clases: Carlos Marx.
Este manifiesto comunista como le llamó su creador, fue aceptado por los militantes marxistas de Alemania, Francia, Italia, y casi todos los países de Europa al punto que Engels hubo de prologarle aparte del alemán en polaco, italiano y otros idiomas, aún después de la desaparición física del filósofo Carlos Marx.
De allí extraemos palabras del propio Marx donde pertinentemente grita al mundo que la historia de la humanidad ha sido una lucha de pobres contra ricos, opresor contra oprimido frente a frente siempre, algunas veces solapada, otras franca y abierta, lucha que consecuentemente lleva a grandes transformaciones sociales o al exterminio de una de las clases beligerantes, verbigracia el feudalismo que sucumbió ante la arremetida de la burguesía.
Cada tiempo histórico ha estado subordinado a la pugna de clases, siempre gobernado por una jerarquía social que es la de mayor poder económico. En la Roma antigua son los patricios quiénes predominan a las castas subalternas plebeyas y esclavas. En la edad media fueron los señores feudales quiénes se enseñoreaban sobre los vasallos, los maestros, los oficiales de los gremios, los siervos de las glebas o tierras etc. No obstante dentro de esas diferentes capas sociales nos encontramos con sub capas que se originan por la misma ansia de cada una de ellas de enseñorearse sobre el prójimo, verbigracia en la Venezuela colonial donde predominaban los mantuanos y derivaban en blancos de orilla, pardos, mestizos, indios, zambos, negros manumisos, negros esclavos y además estas permeaban a sub capas como cuarterones, quinterones, salto tras, lambelanza y otros.
La nueva sociedad burguesa, que nace sobre las ruinas de la sociedad feudal, no ha abolido los antagonismos de clases. Lo que ha hecho ha sido crear, nuevas clases bajo nuevas contextos de avasallamiento, nuevas formas de lucha que sustituyen a las vetustas disputas sociológicas.
No obstante la burguesía moderna de alguna manera ha simplificado estos antagonismos de clases. Hoy todo el conjunto social tiende a la polarización entre los que tienen mucho dinero y los que no tienen nada, dos clases antagónicas: la burguesía y el proletariado y creemos básicamente que la razón de ello estriba en que la burguesía ha entrado en la fase final del capitalismo que un tal Juan Pablo llamó “capitalismo salvaje” o sea el neoliberalismo, sin embargo entendiendo los problemas en los que se encuentra en los actuales momentos, lo único que le queda en su desarrollo, es el reacomodo político, si el proletariado le deja o su destrucción como debería ser.
Ahora bien, recordemos que de los siervos de la gleba surgen los primeros villanos ( innobles agrupados en villas) y de allí brotó el germen que dio origen a los primeros burgueses (Y que estos fueron los comerciantes que se hicieron de dinero explotando a los campesinos y a todas las clases subsumidas) Citamos a Aníbal Ponce en su libro “La Educación y la Lucha de Clases”: La burguesía en un principio no tenía intenciones revolucionarias, recién nacida como clase, no era una clase anti feudal, se sentía conforme con ser una casta que tenía cartas de privilegios arrancadas a la nobleza, por tanto su mayor aspiración era ser partícipe del régimen feudal, de acuerdo a sus intereses económicos y políticos. Según Marx la burguesía inicialmente aunque era una clase en sí, no era clase para sí. Sin embargo aprovechó y se hizo de la escuela catedralicia, germen de las Universidades que en un principio eran reuniones de nobles que se empeñaban en cultivar las Ciencias.
Una vez que se desarrolla la navegación por los mares impulsada por él atolondrado Colón con la conquista y depredación de las Américas, y la circunnavegación de África, se abren nuevos horizontes a la burguesía, que en su desarrollo comienza a expandirse en una incipiente globalización.
El régimen feudal imperante no alcanzaba para abastecer las necesidades que abrían los nuevos mercados surgiendo así la manufactura. Con el invento de la máquina de vapor y la maquinaria, la clase media industrial desplaza a los maestros de los gremios, pero el mercado seguía creciendo, ya incluso la manufactura no bastaba, y esta dio paso a la gran industria moderna y la clase media industrial hubo que ceder su puesto a los magnates de la industria o sea la burguesía moderna, pero a lo largo de todo este desarrollo de la sociedad en sí, siempre el denominador común ha sido el obrero, el explotado, de allí que es la clase llamada para la extinción de la burguesía que es la dueña del capital..
Esta gran industria moderna crea el mercado mundial ya preparado por la depredación de América adelantada por el pestífero genovés, a quién podemos llamar el primer globalizador. Este mercado proporciona un fuerte impulso al desarrollo marítimo, aéreo y terrestre, estimulando así al comercio. Y con ello el desarrollo de la burguesía ya que sus capitales crecían, desplazando las heredades de la Edad Media.
Vemos pués como el desarrollo de la burguesía fue igual al desarrollo de las clases que la precedieron, producto de un proceso histórico que fue sufriendo transformaciones radicales impulsadas por un régimen de cambio y de producción.
Y cada etapa de éste desarrollo burgués, va paralelo a un proceso político, verbigracia la burguesía era una clase oprimida por los feudales, entonces se ve obligada a formar en la “comuna” una defensa de sus intereses, en otros sitios se organiza como repúblicas municipales independientes, en otros forma el tercer estado tributario de las monarquías, no obstante a pesar de ser una clase subyugada por una más vieja y consolidada, logra desplazarle y enseñorearse sobre ésta.
En la época de la manufactura es la burguesía el contrapeso de la nobleza dentro de la monarquía feudal y una vez conquistada la hegemonía política, crea el Estado representativo.
Hoy el poder público es el Consejo de administración garante de los intereses colectivos de la burguesía. Siendo así la clase, que en el transcurso de la historia ha desempeñado un verdadero papel revolucionario, porque doquiera que se instauró, desplazó totalmente a todas las instituciones feudales, patriarcales e idílicas. Desgarró los lazos medievales que unían al hombre con sus superiores naturales y dejó en pié únicamente el interés del dinero contante y sonante que no tiene entrañas, apartó el temor a Dios y la tímida melancolía del buen burgués. Enterró la dignidad personal bajo el dinero y redujo la libertad a una sola. “Libertad de comerciar” y convirtió en asalariados servidores a médicos, jueces, sacerdotes, poetas y hasta al hombre de ciencia.
También melló el núcleo familiar al desgarrar los velos emotivos que arropaban la familia y puso al desnudo la realidad económica de las relaciones familiares, o sea resquebrajó todos los valores morales y espirituales inherentes al elemento familia per sé, e impuso el valor del dinero.
La época de la burguesía se caracteriza por el constante y agitado desplazamiento de la producción, todo lo que se creía permanente desaparece, lo sublime es deshonrado y el hombre se ve forzado a contemplar su vida y su relación con los demás de una manera fría e impersonal. Y esa necesidad de la burguesía de expandir sus mercados, la espolea a ocupar el planeta de un lado a otro, convirtiéndola en una entidad cosmopolita, penetrando las culturas autóctonas y creando dependencias de productos foráneos que a veces no precisamos, convirtiéndonos en reos de las trasnacionales que al final es el neo capitalista burgués que con sus productos nos esclaviza.
Éste fenómeno a pesar de haber sido implantado en Venezuela desde el gobierno del general Páez, es en el primer gobierno de Rafael Caldera cuando lo vemos enseñorearse sobre nuestro país, ya que a conciencia y por orden del imperio comienza la penetración cultural a todo vapor, nos eliminan las escuelas técnicas, las artesanales, la escuela normal, el secretariado y todas las instituciones donde iba la clase baja a instruirse puesto que el pobre para que iba a estudiar bachillerato si no podía costearse una carrera universitaria. Y aparte de ello, nos quitan la historia y la geografía de Venezuela, para eliminar el vestigio nacionalista que pudiéramos tener, nos cambian nuestra idiosincrasia a través de la televisión y terminamos como yanquis frustrados tras un sueño americano que no nos pertenece. En fin nos convirtieron en esa década luego de la caída de Pérez Jiménez en pitiyanquis que comíamos hamburguesas en lugar de empanadas y tomábamos cocacola por café. Cuando entramos en la década de los setenta ya el mandado estaba hecho, nosotros pensábamos como gringos marginales y apenas tuvimos cuatro reales en el bolsillo, salíamos corriendo a comprar en Miami y eran muchos los que lloraban para regresarse y dejar ese paraíso llamado Estados Unidos. Y de colofón los pocos que creíamos en la lucha de clases nos fuimos detrás de luchadores y guerrilleros que eran nómina de la CIA.
Pero aunque hay males que duran cien años o más, a finales de ese nefasto siglo XX. Llegó el comandante y mandó a parar. Recordemos que en esos años turbulentos de mitad del siglo, políticamente fueron los años de penetración agresiva al punto que recibíamos diariamente a unos espías llamados cuerpos de paz que paseaban por nuestras calles con más derechos que cualquier morenito de éste lado del rio grande, y para completar eventualmente nos daban bolsas de comida de una cosa llamada Alianza para el Progreso (pacto Betancourt - Kennedy) y posiblemente en cualquier rancho de Caracas se oyó en algún momento a un marginalito de los que teníamos a las patadas, pedirle a su mamá Chizz rallado con Black bin refritas.
Hemos visto como del seno de la sociedad feudal nacen los medios de producción y de transporte que dan origen a la burguesía, no obstante ésta alcanza un perfeccionamiento por encima al desarrollo de las fuerzas productivas, haciéndolas saltar.
Hoy ante nuestros ojos se desarrolla un espectáculo semejante, la moderna sociedad burguesa se halla ante unas fuerzas productivas que se rebelan ante el régimen vigente de producción donde reside su predominio político. Verbigracia las crisis comerciales cuya reiterada frecuencia supone un peligro cada vez mayor para la burguesía. Lo que pasa en Grecia y algunos de esos países desarrollados de Europa y los propios Estados Unidos, no es casual, eso se debe a las proféticas frases de Marx hace más de 2 siglos: Un fantasma recorre a Europa.
Copiamos textualmente a Marx y Engels, porque consideramos que éste párrafo no tiene desperdicio. Citamos: “Las crisis comerciales además de destruir una gran parte de los productos elaborados, aniquilan una parte considerable de las fuerzas productivas existentes. En esas crisis se desata una epidemia social que a cualquiera de las épocas anteriores hubiera parecido absurda e inconcebible: la epidemia de la súper producción. La sociedad se ve retrotraída repentinamente a un estado de barbarie momentánea; se diría que una plaga de hambre o una guerra aniquiladora la han dejado esquilmada, sin recursos para subsistir; la industria, el comercio están a punto de perecer. ¿Y todo por qué? Porque la sociedad posee demasiada civilización, demasiados recursos, demasiada industria, demasiado comercio. Las fuerzas productivas de que dispone no sirven ya para fomentar el régimen después de la propiedad; son ya muy poderosas para servir a éste régimen que embaraza su desarrollo… las condiciones sociales burguesas resultan ya demasiado estrechas para abarcar las riquezas por ella engendrada.” ¿Cómo se sobrepone a la crisis? Destruyendo una gran masa de fuerzas productivas y conquistándose nuevos mercados, a la par que procura explotar más concienzudamente los mercados antiguos, es decir remedia una crisis preparando otras más extensas e imponentes y mutilando los medios de que dispone para precaverlas. O sea las armas con las que liquidó al feudalismo, se vuelven contra ellas y además pone en pié a los hombres que han de manejarlas; es decir el proletario que se desarrolla en la misma proporción que la burguesía ya que el obrero al verse obligado a vender su fuerza, es una mercancía como otra cualquiera, sujeta por tanto a cambios y modalidades de la concurrencia, a las fluctuaciones del mercado.
Es preciso recordar que estas son reflexiones de 1.800 y tantos y debemos extrapolar fechas para ubicarnos en contexto, sin embargo parafraseando a Alí Primera: Casi no han cambiado nada.
En pleno siglo XXI, podemos decir interpretando al gran alemán, que hoy ese mismo fantasma recorre a Europa, impulsado por una crisis económica - político – social - ecológica, que nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez muy acertadamente llamó: “la crisis perfecta”.
Ese espectro está llamado a ocupar primerísimos espacios en los mandos de los países del primer mundo y a la vez servir de espejo a nuestros países morenos, que gracias a su visión y de la mano del Comandante infinito Hugo Chávez, pudimos desligarnos de la tutela imperial un poco antes del estallido del fulano apuro norteamericano – europeo, ya que su maravillosa visión geopolítica así lo intuyó y tuvo el acertado acompañamiento de líderes progresistas como Kirchtnert, Evo, Correa, Lula y otros tantos dirigentes liberales de nuestra región central y sureña de la América, que cada uno en su tiempo y espacio siguieron la ruta marcada por Chávez y han dado un paso a lo que podríamos calificar como un frente bolivariano, desligándose del predominio imperial, amortiguando con esta acción el descalabro económico de nuestros países.
Volviendo al manifiesto; la ramificación de la maquinaria y la división del trabajo elimina el carácter autónomo, el obrero se convierte en una pieza más de la maquinaria de la cual ejecuta una operación fácil, rutinaria y monótona, por ello los gastos que supone el asalariado se reduce al mínimo que necesita para existir y mantenerse con su familia y como sabemos el precio de la mercancía equivale al costo de producción, el salario pagado por jornal es por supuesto menor. Cuanto más repelente y vil es el trabajo, tanto más disminuye el salario del obrero. Además cuanto más aumenta la maquinaria y la división del trabajo, más debe ser el esfuerzo del trabajador, bien porque se alargue la jornada, o porque se intensifique el rendimiento exigido, o por la modernidad de las máquinas que rinden más, ameritando mayor atención del operador para cumplir con las cuotas del jornal que establece el patrón.
La industria moderna ha transformado pequeñas fábricas populares en grandes industrias capitalistas, convirtiendo a su personal obrero a organizaciones con disciplina militar, cumpliendo horarios rígidos los obreros soldados rasos de la industria que también son sometidos por toda una jerarquía de jefes y no son solo siervos del estado burgués, sino que están todos los días y a todas horas bajo la tracción imperiosa de la máquina del supervisor o jefe y del industrial burgués dueño del establecimiento. Y por supuesto mientras más claro tenga el patrón sus fines de lucro, más mezquinos y execrables son sus intereses.
La otra cuestión que implica una mayor explotación la representa; la simplificación de las maquinarias, que conlleva a la contratación de mujeres e inclusive niños para su manejo, abaratando los costos del empresario ya que la mano de obra de estos es más barata por ser menos experta, desplazando de ciertas actividades la mano del hombre.
La rueda del capitalismo muele constantemente al individuo asalariado, cuando ya ha sido explotado por su patrón y recibe el fruto de su trabajo, cae sobre éste el complemento del status quo burgués representado por: el condominio, luz, gas, agua, giros, pagarés, letras vencidas y otras necesidades reales o ficticias que deba satisfacer para mantenerse en su status quo que la sociedad donde se desenvuelve le exige y siempre ha sido así, en la época de Marx quién aplastaba al proletariado era el casero, el agiotista y otros, compromisos que va adquiriendo el hombre para subsistir junto a su familia.
Y precisamente esto hace disminuir el poder adquisitivo incluso de la llamada clase media que al final termina engordando las filas de la clase proletaria. Claro el proletariado avanza por muchas etapas antes de consolidarse como tal, pero su lucha contra la burguesía data desde el mismo instante de su existencia como clase marginada.
Podemos decir que lo que Marx llamó la dictadura del proletariado es la culminación del desarrollo político de la sociedad humana. Cuando se eliminen las clases y por ende no exista el estado como ente regulador y protector de castas, estaremos en una sociedad de iguales porque no existiría la explotación del hombre por el hombre.
De allí que Marx nos dice que el objetivo de los comunistas es formar la conciencia del proletariado, llevarlo a la conquista del poder
Debemos entender que el objetivo del comunismo es la abolición del régimen de propiedad burgués, expresión acabada de ese sistema de producción y apropiación de lo producido, que reposa sobre el antagonismo de dos clases, sobre la explotación de unos hombres por otros. Así que se entiende que el comunismo solo busca abolir la propiedad privada, que como sabemos es sangre, sudor y lágrimas del esfuerzo proletario. Ningún capitalista puede decir que se ha enriquecido con su esfuerzo, regularmente las fuentes primarias de su fortuna son la explotación de los asalariados o el robo de los fondos públicos que también pertenecen al pueblo. Ya Balzac lo decía: “Detrás de cada fortuna hay un crimen”
Ante esta dicotomía de capital y trabajo asalariado, veamos: El capitalista ocupa un puesto personal y social en el medio de producción, puesto que el Capital es un producto colectivo, no puede andar sin la cooperación de muchos individuos, por tanto al abarcar la actividad común de estos, el Capital no es pués, un patrimonio personal, sino una potencia social.
Por tanto nuestra aspiración no es convertir en colectiva una riqueza personal, a lo único que aspiramos es transformar el carácter colectivo de la propiedad o sea despojarle su carácter de clase.
En la sociedad burguesa el obrero trabaja para multiplicar la riqueza del patrón por el incremento del trabajo acumulado. En la sociedad comunista, éste trabajo acumulado será un simple medio para dilatar, impulsar y enriquecer la vida del obrero.
Marx reflexiona preguntando: Os aterráis que queramos abolir la propiedad privada, ¡como si ya en el seno de la propiedad actual, esta no estuviera abolida para nueve décimas partes de la población! Entonces que reprocháis, el querer destruir un régimen cuya condición principal es el despojo de las mayorías de la sociedad.
Y continúa Marx: Para vosotros si el trabajo no puede convertirse en capital, en dinero, en un poder monopolizable, desde el mismo momento en que la propiedad personal no pueda trocarse en sociedad burguesa, la persona no existe. Con eso confesáis que para vosotros no existe persona si no es burgués, capitalista, eso, amigos es lo que queremos abolir.
El comunismo no priva a nadie de apropiarse de productos sociales, lo que no admite es el poder de usurpar por éste medio la apropiación del trabajo ajeno.
Quiénes nos adversan alegan que destruir la propiedad de clases es destruir la producción, el destruir la cultura de clases es sinónimo de destruir la cultura general.
Esa cultura cuya pérdida tanto deplora, es la que convierte en una máquina a la inmensa mayoría de la sociedad.
Si esto fuera verdad hace rato hubiera desaparecido la holgazana sociedad burguesa, en la que los que trabajan no adquieren y los que adquieren no trabajan. Otra de las falacias que difunden: ¡Abolición de la familia!, claro pero la familia burguesa como tal, la que vive del lucro privado, la que vive a expensas de la carencia forzosa del proletariado. Por supuesto si desaparece su complemento que le sirve de base, también debe desaparecer ella. Nos reprocháis acaso que queramos abolir la explotación de los hijos por sus padres. Si, es cierto, a eso aspiramos.
No es el comunismo quién inventa la intromisión en la sociedad a través de la escuela, lo que hace fundamentalmente el comunismo es acusar el carácter que hoy tiene la educación y sustraerla de la influencia de la clase dominante como está.
Esos tópicos que esgrime la burguesía, con respecto a la familia y la educación y de las relaciones padre e hijo, son grotescos y descarados, puesto que es la gran industria quién va desgajando los lazos familiares.
A los comunistas también se nos endilga el que queremos abolir la patria, per se, es innegable que en el proletariado reside un sentido de nacionalidad aunque ese sentido no coincida con el sentido nacionalista burgués, ya de por sí, el librecambio, el mercado mundial, el propio desarrollo impersonal de la burguesía y las condiciones de vida que engendra se encargan de borrar los antagonismos nacionales. En la medida que vaya desapareciendo la explotación de unos individuos por otros, desaparecerá también la explotación entre naciones.
Por supuesto que el cambio de las condiciones de vida, las relaciones sociales hacen cambiar las ideas, las opiniones y conceptos, en pocas palabras la conciencia.
Las ideas predominantes en una determinada época, siempre son las ideas de la clase dominante en ese tiempo.
Las ideas nuevas predominan derrumbando las ideas viejas, recordemos la ley de las contradicciones que ellas mismas engendran sus mecanismos de destrucción, por ello en la medida que se derrumban las viejas condiciones de vida, también se derrumban las ideas viejas.
Cuando el mundo antiguo desaparecía, su religión, sus antiguas creencias fueron suplantadas por el cristianismo. Pero en el siglo XVIII, el racionalismo puso contra la pared al cristianismo, pero la burguesía revolucionaria como tabla de salvación cedió un lugar a éste y con sus ideas de libertad de conciencia y libertad religiosa lograron el triunfo de la libre concurrencia al mundo ideológico.
En esas ideas religiosas, filosóficas, legales y políticas, que sufren alteraciones a lo largo de la historia y que a pesar de los cambios siguen teniendo carácter de perennidad, en ellas subyace una religión, una moral, una política, una filosofía y un derecho, y se seguirá argumentando que existen verdades eternas como la libertad, la justicia, etc y que el comunismo viene a destruir esas verdades.
Pero preguntamos ¿acaso la historia de la sociedad no ha sido una constante sucesión de antagonismos de clases, que difieren de forma según las épocas?. Bien la revolución comunista viene a romper de manera radical el régimen tradicional de la propiedad, nada tiene de extraño pués, que se vea obligada a romper en su desarrollo, también con las ideas tradicionales.
En conclusión el primer paso a dar en la revolución obrera es la exaltación del proletariado al poder, la conquista de la democracia. Una vez asido el poder, el proletariado debe despojar a la burguesía de todo el capital, de los instrumentos de producción concentrándole en manos del Estado, o sea asumir como clase gobernante y fomentar por todos los medios las energías productivas.
A lo mejor para ello deba tomar medidas despóticas como impuestos fuertes, confiscación de fortunas, nacionalización del transporte, creación de ejércitos industriales principalmente en el campo entre otras, claro se entiende que estas medidas dependerán de las condiciones encontradas en los países donde llegue la dictadura del proletariado.
Afortunadamente en nuestro país apareció en el ámbito político la figura del comandante eterno Hugo Chávez que interpretó sin ser marxista, la esencia de la igualdad social y de la importancia del hombre sobre el interés capitalista y nos encaminó a luchar por conseguir unas ventajas y bondades que sin abandonar el sistema capitalista, el proletariado disfrute. Quién puede decir que de no haber desaparecido físicamente, un día nos dijera que teníamos que darle un golpe de timón al sistema para conducirnos a la dictadura del proletariado que pregona Marx por los siglos.
“Proletarios del mundo uníos”.

Alfredo Aguilar

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