PROPUESTA DE LA TRANSFORMACIÓN EDUCATIVA PARA CONSTRUIR EL PODER POPULAR

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PROPUESTA DE LA TRANSFORMACIÓN EDUCATIVA PARA CONSTRUIR EL PODER POPULAR

Mensaje por Balmore Gonzalez el Sáb Jun 08, 2013 10:53 pm

PROPUESTA DE LA TRANSFORMACIÓN EDUCATIVA PARA CONSTRUIR EL PODER POPULAR

Destacar la importancia de la historia en todos los acontecimientos surgidos, es necesario para poder interpretar la trascendencia de las propuestas que aquí se toman en consideración a los pilares fundamentales del pensamiento y sus autores tales como Simón Rodríguez, José Martí, Paulo Freire y Fernando de Sousa entre otros, siendo estos los corresponsables de la fundamentación de la educación popular; en la que finalmente desarrollan algunos planteamientos acerca de la actualidad de dicha corriente pedagógica para quienes aún consideran que desde la educación es posible generar y construir “otros mundos posibles”.
Todo tiene mucho que ver con el avivar de lectura de textos de personajes como Rodríguez, Martí, Freire y de Sousa que en tiempos recientes todo era como un imposible, se presentaba como utopías, y es de esta manera como se sustenta los planes y proyectos de las experiencias de estos grandes maestros y sus reflexiones como educadores populares.
Ellos consideran que la educación ocupa un lugar relevante en el proceso de transformación social, política y económica para emprender la transformación a partir de la formulación y desarrollo de los Proyecto y planes de las Naciones expresado desde sus propias constituciones. Es así como se hace necesario, contar con planes especialmente pensados en los momentos trascendentales de la historia que ponen en marcha una transformación profunda de todas las superestructuras, estructuras e infraestructuras de nuestra sociedad y tenemos el derecho y el deber ineludible de ser autores y autoras conscientes de este proceso revolucionario.

Esa que solemos decir la Educación Popular un proyecto cuyo objetivo es crear procesos de transformación de la realidad. Hoy, y a través de la reflexión que se presentan, se puede dejar constancia de la profunda unión entre los procesos educativos y la posibilidad de crear estructuras de convivencia diferentes que generen, a su vez, una diferente realidad. Para ello se cuentan diferentes propuestas como podemos indicar: Toda la Calle una Escuela aquella que conocemos con mayor vanidad. Sin embargo, consideramos que esta reflexión puede aplicarse a otros tantos procesos formativos y educativos de los que se están dando hoy en Venezuela.
Una Venezuela que realmente se ha convertido en Lugar de Formación: en las calles y las escuelas, en las plazas y aceras, en aulas y en la sala de cada casa y de cada familia en todos los grupos como: niños, niñas; jóvenes, adolescentes; padres madres, abuelos abuelas con diversidad funcional; entre otros.
La metodología se fundamenta en tres grandes claves que la enmarcan dentro de los proyectos de Educación Popular:
1. centrada en la realidad de las comunidades empobrecidas y excluidas,
2. haciendo diagnóstico con ellas, solemos denominar, como la formación de las otras y los otros para nosotros,
3. desarrollando proyectos socio-comunitarios de transformación de la realidad en los que, tanto nosotros/as como activadores/as estudiantes, como la misma comunidad, vamos tomando en las manos el poder de planificación, decisión y gestión de las políticas públicas y las soluciones concretas en salud, educación, cultura, infraestructura, vivienda, servicios, entre otros.
En este sentido, valoramos enormemente la propuesta andragógica de las Misiones y hoy se pretende darle un nuevo impulso y una nueva fuerza radicalizando nuestras posiciones y nuestra opción por el Real Proyecto Comunitario como oportunidad, más allá de la profesionalización, de construir una sociedad más humana, más justa, más honesta, más solidaria, donde el poder resida en las mayorías empobrecidas y excluidas por años y no en las minorías asentadas en sus posiciones, defendiendo sus intereses.
La formulación de un Programa Nacional de Formación Permanente para las y los profesores de los subsistemas de educación en todos los niveles permite al proceso de cambio sociales y culturales que experimenta la sociedad venezolana, orientar en primer lugar, a los postulados de las Misiones y los seres humanos comprendan estos cambios; los cambios necesarios en nuestras universidades para que éstas contribuyan a la transformación de la sociedad.
Los formadores y formadoras que se necesitan en las instituciones de educación en todos los niveles para impulsar dichos cambios, todo esto para ello implica cumplir con los establecido en la Ley Orgánica de Educación (LOE), la cual establece como por ejemplo en su capítulo IV, artículo 39 lo siguiente: con el fin de lograr la formación integral como ser social para la construcción de la nueva ciudadanía, promueve los valores fundamentales consagrados en la Constitución de la República y desarrolle potencialidades y aptitudes para asimilar, apoye la reconstrucción e innovación del conocimiento, de los saberes y de la experiencia, fomente la actualización, el mejoramiento, el desarrollo personal y profesional de los ciudadanos y las ciudadanas, fortalece las familias y propicia la participación y ejecución de programas sociales para el desarrollo local.
No es posible transformar la educación universitaria sin que ello incluya un cambio sustantivo en las definiciones y concepciones de los roles que juegan las personas en el proceso educativo. Es decir, es imprescindible re‐pensar el rol del profesorado, el estudiantado la Universidad y el de la comunidad.
Es pertinente abordar algunas cuestiones relacionadas con la imperiosa necesidad de la transformación de las mujeres y de los hombres que, por condiciones particulares de formación y trayectorias académicas, son uno de los protagonistas del proceso educativo. En ese sentido, es fundamental hacer algunas precisiones que permitan dar una base contextual y explicativa a los procesos de transformación que se impulsan de diversa índole (sociopolíticas, socioculturales y socioeconómicas), que posibilitó el desarrollo, consolidación y, más recientemente, derrumbe que se pretende de un modelo de universidad, cuyas características más evidentes han sido su orientación hacia un modo de producción capitalista, rentístico, mono productor, excluyente y explotador, cónsono con el papel otorgado a Venezuela en la división internacional del trabajo impuesta por los países centrales del sistema capitalista mundial.
Este modelo de universidad ha estado orientado a la formación de sujetos enajenados de su territorio, ignorantes de sus orígenes históricos y de sus valores culturales, individualistas, en esencia para ser funcionales al capitalismo dependiente, cuyo estilo de desarrollo basado en el crecimiento económico. Todo esto es compatible con un modelo de desarrollo no sustentable, que no pone el centro en lo humano, que no respeta al otro, que es devorador de su entorno, sin consciencia de sus orígenes y, mucho menos, sin perspectiva de un futuro para sus descendientes.
Ahora bien, es importante hacer notar que el trabajo educativo, comunitario y cultural tiene pendiente un objetivo muy claro, el crecimiento en conciencia comunitaria, conciencia política, conciencia histórica en este sentido, los proyectos de desarrollo socio-comunitario que asumimos tienen esta intencionalidad de fondo y hacia ese crecimiento encaminan sus acciones; conciencia comunitaria que tiene que ver con la organización popular, con la ética de lo colectivo, con la sensibilidad social; conciencia política que tiene que ver con la participación activa y protagónica en un proyecto de país revolucionario, bolivariano y socialista; y conciencia histórica que tiene que ver con el proyecto de “hacer humana la humanidad” desde la sensibilidad ecológica, la diversidad cultural, una nueva convivencia internacional.
Y si esto esta claro, también esta claro, y se ha visto palpable en las diligencias de las políticas aplicadas por el Estado y la amenaza que constituye esta propuesta para los grupos tradicionalmente dominantes y dominadores. Explicada contundentemente:
“La historia tercamente demuestra que las clases poseedoras no renuncian a la dominación. Por tal razón en la sociedad venezolana de hoy se libra una lucha, a veces abierta, otras encubierta, entre la construcción del poder popular y las más diversas expresiones del poder permanente. En particular, a la burocracia no le simpatiza el poder popular y, en general, la institucionalidad colide con él. Al poder popular se le impone entonces la tarea de afirmarse y reclamar su condición de poder originario para continuar en la vanguardia de la lucha revolucionaria.” (Amílcar J. Figueroa, 2007)
Esta afirmación que es cierta en todos los ámbitos, es especialmente relevante en el ámbito educativo y formativo que nos ocupa. De ahí la urgente necesidad de desenmascarar, en todas sus formas, la dominación neoliberal y construir, cada día y permanentemente, el poder popular. Ya Simón Rodríguez tenía ideas claras al respecto que nos resultan de enorme actualidad y vigencia, así como también las ideas de Martí, Freire y de Sousa y la aplicación más reciente de sus pensamientos que cobra cada día más vigencia y se dice que: La utopía estaba en el futuro, era algo por hacer.
Esto significaba, cuando menos, un conjunto de condiciones que don Simón tenía muy claras: había que abandonar un sistema de vida para acceder a otro, había que denunciar con toda fuerza los vicios del sistema a superar, había que conocer a los seres con los cuales se fundaría el nuevo sistema; había que denunciar los falsos caminos, había que perfilar la gente nueva y la nueva sociedad, había que conocer los medios para capacitar a quienes tendrían la tarea de fundar el nuevo orden de cosas.
La utopía es algo por hacer. No son sólo ideas, sólo convicciones o sólo debates. Por supuesto, se nutre de todos ellos. Pero es esencialmente práctica.
Y en esta práctica concreta que denuncia y construye se basan los Proyectos de Aprendizaje. En ellos podemos incluir estas condiciones de Simón Rodríguez como ejes transversales que atravesarán cada acción, cada conversa, cada taller, cada debate. Se trata de crecer y formarnos en y para este nuevo sistema, esta revolución socialista asentada en el poder popular.
En este sentido, el Maestro Simón Rodríguez vuelve a poner en la cruel realidad: o logramos la real organización con valores propios, desde nuestra idiosincrasia venezolana, o repetimos modelos y sistemas que favorecen intereses de minorías y empobrecen a las mayorías. Parafraseando al maestro, hoy diríamos que La función social de las instituciones, asegurar la continuidad del sistema, fue vista con toda precisión por el maestro. No hacía falta el palabrerío de hoy sobre los aparatos ideológicos para indicar algo claro a todas luces.
Frente a esa política solapada, que nunca han dejado de ejercer quienes detentan el poder, se reclamaba una actitud diferente; en las Repúblicas la escuela debe ser política también, pero sin pretexto ni disfraces. En la sana política no entran mañas, tretas ni ardides. La política de las Repúblicas, en punto a instrucción es formar hombres para la sociedad” (Simón Rodríguez) Lo popular se define en esta última línea. No se trata sólo de llegar a todos, sino también de hacer que la educación se oriente a formar pueblo.
Balmore Eugenio González Hernández 29/03/2013.
Simón Rodríguez, José Martí
Paulo Freire, Fernando de Sousa

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